Cinco nuevos paradigmas para transformar la educación

Michael Fung, director ejecutivo del Instituto para el Futuro de la Educación del Tecnológico de Monterrey y experto internacional en temas educativos, plantea cinco nuevos paradigmas que necesitan ocurrir para transformar la educación, no solo en América Latina, sino en el mundo entero.

La propuesta fue realizada durante el noveno congreso internacional de innovación educativa que se cumplió entre el 16 y 18 de enero en la ciudad mexicana de Nuevo León. El evento fue organizado por el Tecnológico de Monterrey con el objetivo de analizar las tendencias y prácticas que están revolucionando el mundo de la educación e intercambiar conocimientos.

Los cinco nuevos paradigmas de Fung, que forman parte de su ponencia transformación de la educación superior y el aprendizaje a lo largo de la vida”, son: 

1.    Rutas modulares múltiples

Fung plantea pasar desde las calles angostas de la educación a grandes carreteras; es decir, pasar del actual modelo de rutas académicas limitadas a rutas modulares múltiples para los estudiantes. El experto asegura que actualmente, si bien hay rutas vocacionales en el sistema europeo, en gran parte se estructuran en torno a rutas académicas tradicionales.

2.   Aprendizajes para toda la vida

El segundo cambio consiste en pasar de una educación temporal, cargada en la parte frontal, hacia un aprendizaje de toda vida. “No todos podemos lograr los objetivos de la educación superior en el primer intento”, asegura Fung.

Hay muchas personas que tienen un diploma quizás técnico o un certificado de preparatoria, pero quieren regresar a la universidad más adelante. El sistema educativo hoy en día, hace énfasis solo en la primera parte de la vida de una persona, en los primeros 10, 12 y 14 años de su vida y después, dependiendo del país, se le hace imposible continuar debido a diversas trabas impuestas por el mismo sistema y porque, definitivamente, hay poca inversión en la educación para las personas “mayores”.

“La educación es un derecho humano universal y el aprendizaje a lo largo de toda la vida debe convertirse en un bien público accesible a todos”, puntualizó.

3.   Aprendizaje mixto

El tercer cambio de paradigma es pasar del aprendizaje basado en el aula a un aprendizaje mixto, basado en el trabajo. Es importante, también, porque si queremos tener habilidades relevantes al trabajo en nuestros egresados, necesitamos traer a la industria a nuestra aula.

4.   Énfasis en habilidades transversales adaptativas

El cuarto cambio de paradigma tiene que ver con superar el énfasis en habilidades y conocimientos técnicos para influir en habilidades transversales adaptativas, conforme se vuelve más complejo el mundo.

Las personas necesitan encontrar formas de recibir y adoptar el cambio, pensar de manera crítica y resolver problemas que ni siquiera se las puede definir hoy y no es suficiente simplemente entregar un conjunto de habilidades técnicas y conocimiento a los individuos”

“Eso se vuelve obsoleto muy pronto, necesitamos habilidades del siglo XXI que ayuden a los individuos a adaptarse”, refirió Fung durante su exposición.

5.   Provisión conjunta entre el sector público y privado.

El último cambio de paradigma es pasar de un modelo de provisión del sector público a uno que es una labor conjunta del sector público y privado para proveer oportunidades de aprendizaje para todos.

“Esto sería una carga demasiado pesada para que el Estado cargue con todo este sistema, demasiado costoso y lento. La respuesta pudiera no ser tan rápida como la que necesitan los individuos y las empresas, entonces creo que el sector privado necesita involucrarse mucho más”, apunta Fung, porque al pensar en un sistema de educación y aprendizaje de por vida, necesitamos encontrar maneras de que el sector privado sea parte integral de ese sistema.

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Las universidades avanzan hacia una transformación de sus modelos de enseñanza-aprendizaje para adaptarse a nuevas necesidades.

Según Fung, en los últimos cinco años hemos visto una aceleración en la adopción de las tecnologías, en los negocios, en la forma de servir a los clientes, en cómo creamos productos, en la vida cotidiana por lo que las habilidades para el futuro se han vuelto importante no solo para los niños y jóvenes sino también para los adultos.

“La tecnología ha traído cambios en el trabajo y su impacto se siente en todas las industrias, incluso en la industria tradicional”, aseguró.

De ahí que es fundamental desarrollar habilidades relevantes a lo largo de la vida de las personas, adquirir y saber usar esas habilidades y fortalecer la gobernanza de los sistemas de habilidades fruto de una coordinación entre gobierno y sociedad civil.