Facilitador y diseñador de experiencias de aprendizaje, el rol del docente en la era digital

El mundo se mueve a una velocidad vertiginosa, los avances tecnológicos, la inteligencia artificial, la interconexión y la llegada de la era del conocimiento han revolucionado nuestras vidas y la manera en la que nos preparamos para enfrentar al mundo.

En este proceso, la educación se constituye en nuestra primera línea y los docentes, en la vanguardia, sin embargo, ser un mero transmisor de conocimiento ya no basta, y los maestros deben convertirse en educadores digitales, impulsores, facilitadores y diseñadores de experiencias de aprendizaje.

En el pasado, el profesor se percibía como el poseedor de todo el conocimiento; es decir, una fuente definitiva e inagotable de información.

Xavier Aragay, presidente en Reimagine Education y asesor externo de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, asegura que, en la actualidad, la idea principal es poner al estudiante en el centro del proceso educativo para que, como mínimo, descubra quién es, para qué sirve, cómo se relaciona con los demás o cuál es su proyecto.

“La idea de un señor que lo sabe todo y enseña a un alumno que no sabe nada nació en la época del enciclopedismo y se centra en el currículum, en los contenidos (…). Esto ha entrado en crisis, estamos en una sociedad que cambia muy rápidamente y en la que lo más importante en el proceso educativo es que seamos capaces de hacer que la persona saque aquello que lleva dentro, se estructure (…)”, puntualiza. 

Ahora, los docentes deben ser mucho más que proveedores de conocimientos y transformarse en mucho más que eso.

“El papel del docente se ha transformado, ya no puede ser el maestro proveedor de conocimientos, sino que debe asumir otros roles, como el de ‘amigo’, ‘mentor', ‘guía’ o ‘tutor’, rompiendo con la figura tradicional. Ahora, el docente se convierte en un facilitador que orienta al estudiante en su propio proceso de aprendizaje, teniendo en cuenta sus intereses y utilizando esos intereses como base para planificar el proceso educativo”, explica Ariel Villarroel, de la Jefatura de Enseñanza Aprendizaje (JEA) de Unifranz.

Según Villaroel, el docente presta atención especial a las necesidades individuales de los estudiantes y busca formas novedosas para identificar y abordar las necesidades individuales de cada estudiante. De esta manera, ofrece apoyo adicional cuando sea necesario.

“Enfrentar estos desafíos requiere adaptabilidad, creatividad y una mentalidad abierta por parte de los maestros, así como el apoyo continuo de los padres, administradores y comunidades educativas en general”, dice.

Por su parte, el experto en Edtech y educación a lo largo de la vida, Andrés Núñez, señala en un artículo publicado en su blog que los maestros deben atravesar un cambio paradigmático para adaptarse a la era digital.

Facilitador y diseñador de experiencias de aprendizaje, el rol del docente en la era digital.


“Los docentes deben convertirse en facilitadores del aprendizaje, es decir no sólo deben impartir información, sino crear entornos que fomenten la curiosidad y el descubrimiento, al mismo tiempo que guían y apoyan el proceso de aprendizaje de sus estudiantes”, puntualiza.

Por otra parte, el experto indica que los docentes deben ser creadores de experiencias significativas.

“Deben diseñar actividades que conecten contenidos con la vida real, utilizar metodologías activas y aprendizaje basado en proyectos y vincular los intereses de los estudiantes con el aprendizaje”, añade.

Otros roles que los docentes deben adoptar son los de impulsor de habilidades blandas y técnicas, fomentando el pensamiento crítico, la colaboración, la empatía, entre otras, pero también temas técnicos y tecnológicos que los ayuden a desarrollar las competencias esenciales que les permitan tener éxito en el futuro, yendo más allá de los conocimientos específicos.

Para lograr esto, es necesario también que los docentes sean integradores de tecnología, aprovechando las herramientas digitales para enriquecer experiencias y para potenciar la enseñanza y el aprendizaje.

Villarroel por su parte, expresa que, en el contexto actual, los estudiantes tienen un mayor acceso a la información. Por tanto, el maestro dejó de ser la única fuente de conocimiento, por lo que debe adaptarse a este nuevo entorno y ayudar a los estudiantes a evaluar la información de manera crítica.

También se demanda un enfoque en el aprendizaje activo que dispone a los estudiantes como protagonistas de su proceso de aprendizaje. El maestro se convierte en un facilitador que los guía y apoya, a medida que adquieren habilidades de investigación, resolución de problemas y pensamiento crítico.