La crisis climática desafía a la academia a cambiar el chip de los jóvenes

La Agenda 2030 para el desarrollo sostenible es, tal vez, uno de los acuerdos mundiales más ambiciosos de los últimos tiempos por el desafío de lograr un planeta más inclusivo y próspero para todas las personas hasta dentro de siete años.  

Se trata, pues, de 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS), con los que se pretende alcanzar hasta el año 2030, el abordaje de desafíos globales como: poner fin a la pobreza, promover la prosperidad económica mediante la inclusión social, la igualdad de género, el respeto ambiental, el fomento de la paz o el buen gobierno para toda la humanidad.

El llamado a la acción global demanda el involucramiento de todos los actores, donde la academia juega un rol significativo por su cualidad generadora de aprendizajes, la divulgación de información y conocimiento, y la promoción de la investigación, el análisis y la discusión profunda en torno a los alcances de los ODS.

El jefe del Laboratorio de Aceleración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Bolivia (PNUD), Diego Suárez, destaca la importancia “crucial” de la academia en el proceso de transformación. Señala que la tarea de innovar y cambiar, comenzando por la educación, es fundamental para reconfigurar la mentalidad de niños y jóvenes. La academia juega un papel esencial al asumir el desafío de preparar a las nuevas generaciones para que se conviertan en los protagonistas del cambio.

“Definitivamente, es crucial. El rol de las universidades, de los docentes, está en fomentar la innovación mediante nuevas metodologías de enseñanza, de manera que los niños y jóvenes de hoy estén preparados para enfrentar los desafíos que se les presentan”, indica Suárez.

Según el experto, la juventud va a tomar la posta de las actuales generaciones para el cumplimiento de los ODS, por lo que, aunque hay muchas universidades innovadoras de la educación, algunas aún mantienen modelos tradicionales y muestran resistencia a incorporar tecnologías como la inteligencia artificial (IA) y el machine learning, herramientas que ofrecen valiosas oportunidades para impulsar el cambio. Sin embargo, es alentador ver que cada vez más instituciones reconocen la importancia de integrar estas herramientas, abriendo la puerta a un futuro donde la combinación de enfoques innovadores y tecnología contribuirá a formar profesionales comprometidos con un mundo sostenible.

Según Suárez, quien participó en la Feria de la Empleabilidad de la Universidad Franz Tamayo, Unifranz, las universidades son las instituciones que deben experimentar un cambio real, ya que constituyen el pilar fundamental de la innovación y la transformación.

La crisis climática, que se ha acelerado en los últimos años, demanda que sean los jóvenes los que lideren el cambio ya que ellos constituyen el bono demográfico del actual siglo. “Lo más importante que tenemos que entender es que los jóvenes y niños tienen que cambiar de mentalidad, tienen que entender que los desafíos de este nuevo siglo son otros y que son ellos sus protagonistas”.

La Cepal (Comisión Económica para América Latina) define el bono demográfico como “una fase en la que el balance entre las edades de una determinada población genera una oportunidad para el desarrollo. Ocurre cuando cambia favorablemente la relación de dependencia entre la población en edad productiva (jóvenes y adultos) y aquella en edad dependiente (niños y personas mayores), con un mayor peso relativo de la primera en relación con la segunda”.

El mismo organismo internacional indica que, actualmente, la mayoría de los países de Iberoamérica atraviesa una coyuntura favorable para el desarrollo económico gracias al denominado bono demográfico, situación que impacta especialmente en los jóvenes de la región.

Suárez destaca la importancia de que los jóvenes enfoquen su trabajo con una visión hacia el año 2030, teniendo en cuenta los desafíos significativos relacionados con la crisis climática, la pobreza y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los que estamos trabajando. Nosotros ya estamos de salida, ellos son los que comienzan a tomar la posta para cumplir estos objetivos”.

Desafíos para enfrentar la crisis climática

El planeta sufre en la actualidad las consecuencias devastadoras de la crisis climática, con el aumento de las temperaturas, los desastres naturales, las condiciones meteorológicas extremas, el incremento en los niveles de las aguas del mar, el derretimiento de los glaciares, la destrucción de los arrecifes de coral, la acidificación de los océanos o los incendios forestales.

“Estamos perdiendo la carrera de la emergencia climática; no obstante, podemos ganarla”, dijo el secretario general de la ONU, António Guterres, a propósito de la crisis climática que está ocurriendo más rápido de lo que se esperaba.  

Frente a esta situación crítica, Suárez presenta a la academia cinco desafíos clave para emprender acciones colectivas audaces:

  1. Desarrollo sostenible. Incorporar de manera integral y transversal el conocimiento sobre cambio climático en los programas de estudio de diversas disciplinas, desde ciencias ambientales hasta economía, para formar profesionales con conciencia climática.
  2. Conocimiento. Involucrar activamente a estudiantes en programas de educación ambiental, desarrollando iniciativas que fomenten la conciencia climática y la participación en proyectos comunitarios orientados al cambio climático
  3. Aprovechar la tecnología digital para la educación virtual: Incorporar la tecnología digital como herramienta esencial para la educación, aprovechando sus posibilidades.
  4. Promoción de investigación innovadora. Estimular la investigación interdisciplinaria que aborde los desafíos específicos del cambio climático, fomente soluciones sostenibles y contribuya al desarrollo de tecnologías verdes y prácticas eficientes.
  5. Colaboración multisectorial: Promover la colaboración entre academia, empresa privada y gobierno para maximizar el impacto del cambio.

Establecer plataformas de diálogo y coordinación se vuelve imperativo para facilitar la cooperación efectiva entre diversos actores, asegurando la implementación coherente de políticas y proyectos climáticos a gran escala.

La región sólo alcanzó el 15% de los ODS

Con una perspectiva reflexiva, el experto destaca la importancia de abordar la situación actual de la región latinoamericana, donde, a siete años del plazo para cumplir con la Agenda 2030, solo se ha alcanzado el 15% de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

“Las cifras son preocupantes (…). Tenemos que comenzar a articular esfuerzos colectivos entre la academia, la empresa privada y los gobiernos, para hacer el cambio y entender que el mundo es para todos. Su llamado resalta la urgencia de trabajar de manera conjunta, reconociendo que el impacto negativo no afecta a un país específico, sino a la humanidad en su conjunto.”, concluye el Jefe del Laboratorio de Aceleración del PNUD en Bolivia.

El jefe del Laboratorio de Aceleración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo en Bolivia (PNUD), Diego Suárez.