La educación del futuro desafía a las universidades a cambiar y adaptarse

La humanidad está inmersa en un momento histórico de profunda disrupción, donde las nuevas tecnologías, la globalización, la pandemia y las particularidades de cada sociedad convergen para moldear el futuro de la educación.

En este contexto, marcado además por la inteligencia artificial (IA) como actor clave del proceso y una creciente desigualdad social, las universidades enfrentan desafíos cruciales que deben abordar para mantener su relevancia y contribuir efectivamente a la sociedad. 

Reinaldo Cifuentes, coordinador general de la Red de Administradores Universitarios (RAUI América) asegura que, en este desafío, la adaptación y el cambio son imperativos para las universidades que buscan no sólo sobrevivir, sino prosperar en un entorno en constante evolución.

Las universidades que comprendan y se adapten a estos cambios tienen mayores posibilidades de éxito a largo plazo. Sin embargo, es importante reconocer que algunas instituciones pueden perder relevancia o incluso desaparecer en este proceso de transformación.

“Aquellas universidades que están entendiendo y adaptando  sus procesos de gestión docente a estas nuevas realidades, son las que tienen mayor posibilidad de sobrevivir y adaptarse (…), porque en este juego de transformaciones profundas y disruptivas es muy posible que una cantidad no menor de universidades tienden a perder posiciones o, incluso, desaparecer a cambio de otras instituciones que sean capaces de interpretar correctamente todo este juego de contraluz en el que actualmente estamos”, dice el experto.

En este camino hacia el 2050, las universidades deben permanecer ágiles, adaptables y centradas en el servicio a la sociedad. La colaboración entre instituciones, la inversión en investigación y la promoción de la innovación son fundamentales para enfrentar los desafíos venideros.  

¿Qué rol juega la IA en todo este contexto? La inteligencia artificial se erige como una herramienta fundamental en la educación del futuro. Sin embargo, es necesario establecer regulaciones que garanticen que la IA sirva a las sociedades en lugar de dominarlas. Aunque su futuro es incierto, su potencial para mejorar los procesos educativos es innegable.

“La pregunta que nos estamos haciendo todos en este momento es hasta qué punto podemos controlar la inteligencia artificial para que, efectivamente, sea una herramienta al servicio de las propias sociedades donde se insertan”, dice Cifuentes.

El panorama es complejo y lleno de incertidumbre, pero también de oportunidades sin precedentes para transformar la educación y, en última instancia, mejorar la calidad de vida de las personas en todo el mundo.

Cifuentes participará este 2 y 3 de mayo, en el “V Foro Internacional de Innovación Educativa: El Futuro de la Educación, reflexiones desde Bolivia para Latinoamérica” (FIIE 2024), organizado por la Universidad Franz Tamayo, Unifranz. Se trata de un espacio de intercambio de ideas y colaboración para delinear una educación superior relevante, inclusiva y preparada para el mundo del mañana.

[caption id="attachment_257424" align="aligncenter" width="919"] La educación del futuro desafía a las universidades a cambiar y adaptarse[/caption]

 

La revolución de la educación masiva y la investigación acelerada

El experto sostiene que, en medio de este paisaje educativo en constante evolución, surgen tendencias disruptivas que están remodelando el futuro de la educación. 

Desde la masificación de la educación hasta la aceleración de la investigación aplicada, estas tendencias están marcando un cambio radical en la forma en que aprendemos y creamos conocimiento.

 

  • Masificación de la educación

 

La educación se ha convertido en motor fundamental para el progreso cultural, social, económico y político. La idea de que la educación es un derecho fundamental y una herramienta para la igualdad social es unánime entre los diferentes actores, sostiene el experto. 

Sin embargo, esta revolución va más allá de la mera aceptación de la importancia de la educación. Estamos presenciando una masificación sin precedentes de la educación, donde personas de todas las edades buscan oportunidades de aprendizaje continuo.

Las universidades ya no son exclusivamente para jóvenes de 20 a 25 años, sino que se están convirtiendo en espacios abiertos para el aprendizaje permanente. La vuelta masiva de adultos mayores a las aulas es un fenómeno notable que refleja esta nueva realidad. 

“Es revolucionario pensar en una universidad que ya no es solamente para los jóvenes, sino que es para todos. Hay que adaptar la universidad a todos esos nuevos estudiantes, de 80, de 40 o de 50 años, estudiantes que por amor quieran estudiar o que necesitan reciclarse desde el punto de vista del trabajo. Sin ser espectacular, esto es, probablemente, lo más revolucionario que podemos atizar en nuestras sociedades”, puntualiza.

De ahí que, adaptar la educación para satisfacer las necesidades de este diverso grupo de estudiantes es un desafío crucial para las instituciones educativas.

 

  • Integración de la tecnología e investigación aplicada

 

Otra tendencia disruptiva se centra en la integración de tecnologías emergentes y la aceleración de la investigación aplicada. La inteligencia artificial y los sistemas de enseñanza digitalizados no sólo están transformando el proceso de enseñanza aprendizaje, sino que también están revolucionando la velocidad de los procesos de investigación.

La capacidad de la IA para acelerar la investigación aplicada es impresionante. Desde la prueba de medicamentos hasta el desarrollo de nuevas tecnologías, la IA está permitiendo avances que antes parecían imposibles. 

Esta revolución en la investigación va de la mano con una nueva forma de entender la educación, donde la velocidad y la innovación son factores clave.

“La masificación real de la educación para todas las edades y la profundización de la educación en los ámbitos de la tecnología y de la investigación aplicada (…) están acelerando la forma de entender la vida y, también, la forma en que hasta el día de hoy hemos aprendido por acumulación de saber. Esto es una alteración de todos esos principios, va más allá de la acumulación de saber, la velocidad es tal que se sale incluso de nuestros parámetros de sentido común”, reflexiona Cifuentes.

Estas tendencias están transformando la forma en que aprendemos y creamos conocimiento. La educación ya no se limita a la acumulación de información, sino que se trata de la capacidad de adaptarse, innovar y colaborar en un mundo en constante cambio. 

La velocidad a la que se producen los avances desafía nuestros conceptos tradicionales de aprendizaje y conocimiento, acelerando la forma en que entendemos la vida y creamos soluciones para los desafíos del mañana.

La educación masiva y la investigación acelerada están marcando tendencias disruptivas que moldearán el futuro de la educación en los próximos años. Esta revolución abre nuevas oportunidades para el aprendizaje y la innovación, y es crucial que las instituciones educativas y los educadores se adapten a este nuevo panorama en constante evolución.