La movilidad estudiantil transforma la mirada académica y formativa de los universitarios

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) insta a los gobiernos de la región, entre ellos al de Bolivia, a que ratifiquen el Convenio para el Reconocimiento de Estudios, Títulos y Diplomas, para dinamizar la movilidad académica y afianzar el acceso a la educación como un derecho humano y un bien público.

“Ojalá que Bolivia ratifique pronto este convenio, porque eso significará un enorme beneficio para sus estudiantes y al mismo tiempo representará un atractivo para sus universidades y estudiantes de la región o de afuera de ella”, aseguró Francesc Pedró, director del Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe. Pedró participó de manera virtual en el IV Foro Internacional de Educación Superior  “Innovación Tecnológica y Gobernanza de la Educación Superior”, que se realiza en Santa Cruz de la Sierra.

El convenio favorece la cooperación internacional en educación superior y reduce los obstáculos a la movilidad académica, mediante un reconocimiento mutuo de títulos entre los países que los han ratificado.

El representante de la Unesco señaló que el acuerdo tiene implicaciones políticas, porque significa que los estados aceptan que el reconocimiento de una titulación obtenida en el extranjero no es una necesidad individual, sino una obligación contraída por el Estado, lo que refleja su apuesta por el derecho a la educación.

Para Pedró el “convenio desplaza el esfuerzo desde el estudiante hacia el Estado y lo convierte, no en una preocupación del individuo, sino en una obligación del Estado”. De esta forma, contribuye a acercar a los países de la región porque se basa en el principio de la confianza mutua, es decir que si algo ha sido reconocido por otro país, debe ser automáticamente admitido en el segundo.

Esto obligará a los sistemas de educación de la región a converger, a que sean capaces de dialogar, a generar titulaciones o créditos académicos compartidos, para que las profesionales circulen libremente, aseguró, en su ponencia “Contexto, retos y oportunidades para la internacionalización de las instituciones de Educación Superior en América Latina.

El representante de la Unesco destacó los esfuerzos realizados en ese sentido por Uruguay, Perú, Cuba y Granada, a los que pronto se sumarán otros países.

La movilidad estudiantil “para quien tiene la fortuna de disfrutarla es una experiencia vital y transformadora que  obliga a cualquier persona a enfrentarse a los retos fuera de su zona de confort. Por tanto, aunque no tuviera ningún contenido académico, tiene su efecto transformador y tenemos evidencia que lo demuestran”, apunta Pedró.

Según la Unesco, en América Latina de cada 100 estudiantes solo el 0,8 participa en programas de movilidad física. “No podemos dejar la movilidad en manos exclusivamente de una minoría, presumiblemente de una élite. Hay que generar mecanismos de movilidad híbridos para todas las personas”, sugirió.

El convenio implica realizar esfuerzos conjuntos para acompañar los nuevos desarrollos tecnológicos, asegura Pedró.

Principios de la internacionalización

Los esfuerzos de cooperación para la internacionalización, según la Unesco, deben basarse en tres principios: multilateralismo (en el que todos los países compartimos los mismos derechos y las mismas necesidades); apertura (una contribución abierta de recursos educativos), y la sostenibilidad ( en la que la cooperación internacional apunte a preservar el planeta).

“Creemos que la internacionalización, aparte de los beneficios para los individuos, sociedades y economías, es la única ventana de oportunidad para efectivamente crear un mundo donde se irradie la paz”, explicó durante su intervención.

Francesc Pedró

Francesc Pedró intervino virtualmente en el foro internacional de educación superior

Otro capítulo fundamental para el desarrollo de la educación superior que plantea la Unesco son las alianzas internacionales para promover  la investigación. En la región, con excepción de Brasil, la mayor parte de los países no llevaron alianzas internacionales para promover investigación. 

Para la Unesco,  se requieren sistemas políticos que colaboren en generar incentivos para que los cientistas produzcan conocimiento conjunto.

Solo el 12% de la producción científica publicada en América Latina y el Caribe es resultado de un esfuerzo intrarregional, develó Pedró en su ponencia. Brasil y México son los países que brillan en investigación de autoría compartida.

La Unesco pone encima de la mesa  la necesidad de avanzar en la producción del conocimiento compartirlo, “mover las mentes y no solo los cuerpos”.

El “IV Foro Internacional de Educación Superior: Innovación Tecnológica y Gobernanza” reúne a actores y líderes mundiales de la educación. Es propiciada por la universidad Franz Tamayo, Unifranz, como sede organizadora junto a la Organización Universitaria Interamericana (OUI), la Red de Administradores Universitarios (RAUI), la Asociación Nacional de Universidades Privadas de Bolivia (ANUP) y la Red de Innovación Educativa de Latinoamérica (Red I+E).